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Hasta Siempre Hermano Eloy (1934 - 2020)
Por
Loreto Caro S.
Publicado:
15 Julio 2020
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El Hermano Eloy junto a Marisol Rojas en los 100 años de la Congregación Marista
En la mañana del domingo 12 de julio falleció, a los 85 años, en la Clínica Reñaca de Viña del Mar, producto de una falla intestinal, el Hermano Eloy Pérez.
El Hno. Eloy nació en 1934 en Villanuño de Valdavia, Palencia, España, hijo de Acacio y Trinidad, ambos fallecidos.

Ingresó a la formación inicial en Carrión de los Condes, Palencia, en 1948. En 1952 pasó a Grugliasco Bairo, Obra Misionera “San Francisco Javier”, para hacer el postulantado y noviciado, profesando el 15 de agosto de 1954. Llegó a Chile como escolástico ese mismo año, a Limache.

Desde sus inicios se entregó con tesón a la escondida labor educativa de la obra de María. En 1997 llegó a ser rector de nuestro colegio; anteriormente había sido subdirector en los colegios Maristas de San Fernando y Los Andes. Durante los últimos años se entregó a su misión Marista en las comunidades y obras de Rancagua y colaboró en el Departamernto de Ciencias del I.R.A..

El miércoles 1 de julio participó en el conversatorio online "Cartas a San Marcelino", siendo ésta la ultima actividad, que cerraba el mes de Champagnat, en la cual se le vio.

El lunes 13 de julio se realizó su velorio y funerales con una transmisión online desde el Cementerio Parroquial de Limache. La misa fue oficiada por el párroco Mario Mardones y asistieron compañeros de la Comunidad de Hermanos Maristas de Quillota, entre ellos nuestro Rector, Hermano Jesús Triguero, la Vicerrectora, Nora Vento, y Víctor Herrera, administrador.

Marisol Rojas, quién recientemente cumplió 25 años de servicio, conoció muy de cerca al Hermano Eloy y le dedica unas emotivas palabras:

"En el año 1997 llegaría un nuevo Hermano de Rector, serías mi segundo jefe en el I.R.A., estaba a la expectativa, pues llevaba dos años en esta gran Institución, impregnándome en este mundo espiritual que veía con otros ojos desde fuera y al cual en más de una ocasión vine a hacer mis tareas. Si bien es cierto que fui criada en la doctrina católica cada visita me llevaba a otro mundo de fe con nuevos religiosos y nuevas enseñanzas. Dios nos enviaría otro jefe. Era un tiempo más espiritual y distinto, con más Hermanos y con puros varones en el Colegio. En al año 1997 le conocí, aunque varios le ubicaban, ya que había sido profesor del I.R.A.. Era un hombre de ciencias y mi impresión fue “qué callado es el Hermano”. Poco a poco fuimos conversando y le llegué a conocer: un hombre espiritual, silencioso y muy observador, bajo perfil, sencillo a la vez, y como digo siempre lo sencillo y lo simple son parte de la belleza, pues está quieta y muestra a la gente tal cual como es, sin adornos y luces que enceguecen mareando o encandilando al pasar. Hoy me pongo a pensar si, como Champagnat, como el aire que respiré en el Hermitage, después de mi viaje varias veces conversamos y siempre me decía “te voy a ir a ver a tu oficina y te llevaré mi pendrive con fotos de cuando estuve allá”. Esa visita quedó inconclusa, pero sé que en los pasillos del colegio estará tu presencia; cuántas veces durante el año pasado hablamos junto a los peces que cuidabas con dedicación, me encantaba escuchar tan doctamente el nombre de cada uno, como buen profesor de ciencias dabas cátedras con tus palabras, sobre todo al saber que yo también tenía peces, pero de agua fría. Qué vacío quedará ese rincón donde siempre estabas. Miraré en el agua y sé que tu esencia estará junto a esas lindas especies de vida. Hoy vuelven a mi mente tantos recuerdos, sencillas situaciones, momentos vividos junto a los Auxiliares y Administrativos. Eran tiempos sanos, simples y llenos de verdades. Bastaba mirarnos a los ojos y la transparencia de sentía. Cuántas anécdotas, encuentros de camaradería que teníamos con el Hno. Víctor Calvo, quien también fue recibido en los jardines del Señor. Hermano Eloy, me parece sentirte hablar, conversar y disfrutar de los momentos cuando se entablaba una conversación coloquial contigo. Me siento afortunada de haberte conocido. Hermanito vuela alto sin parar, corre a los brazos del Señor, a su jardín Celestial, gracias por compartir y escuchar, por darte el tiempo, pues tú sabías con quien hacerlo, pues observabas mucho y te dabas de verdad cuando alguien llegaba a tu corazón. Me siento afortunada por haber sido parte de esas personas que logramos entrar en él. Gracias te doy por hacerme sentir importante y escucharme en cada ocasión. Un abrazo al cielo te mando, donde ya serás un angelito y una brillante estrella que me alumbrará en los días nublados de la vida. Duerme tranquilo sin dolor en los brazos del Señor y al amparo de la Buena Madre".

Ponemos en las manos de Jesús y Nuestra Buena Madre su vida sencilla y su entrega generosa a la Obra Marista de San Marcelino. Que Dios lo tenga en Su Gloria. Q.E.P.D.



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